Cuando hace ya casi 10 años nuestro sueño se hizo realidad, y una casa del siglo XVIII completamente en ruinas se convirtió en un hotel de autor, nunca imaginamos que un lugar tan singular se convertiría en un espacio, donde algunos de nuestros huéspedes desearon celebrar algo tan especial como su BODA.

Quién le iba a decir a la ermita románica de nuestra pequeña aldea,que 60 años después de la última celebración religiosa, iba a tener de nuevo la posibilidad de albergar a un grupo de familiares y amigos con un objetivo común, celebrar una boda.

Quién le iba a decir a los antiguos bancales de cultivo, en la actualidad el jardín de nuestra casa convertido en un espacio chill- out, y también de arte con diversas obras del conocido escultor oscense Vicente G Plana, que iba a albergar un cóctel exclusivo y también en alguna ocasión la Ceremonia civil de una boda realmente mágica.

Resultó realmente emocionante para todos, comprobar cómo las lágrimas de los asistentes hicieron acto de presencia cuando los novios se dieron el sí quiero, al son de una música muy especial para ellos como fue “La vida es bella”

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Quién le iba a decir a nuestro ahora salón comedor, que los antiguos arcos de piedra con más de 200 años de antigüedad, iban a acoger el banquete nupcial con tanto esmero decorado para la ocasión, con preciosos arreglos florales, velas, y una cubertería y vajilla especial. Y con un menúrealizado con esmero, en el que nuestros huéspedes hicieron especial hincapié en poner en valor nuestro concepto SlowFood, con productos de proximidad y típicos de nuestro valle.

Quién le iba a decir a nuestro bello entorno rodeado de altas montañas y un bosque mágico, que iba a ser el protagonista de las preciosas fotos, que serían testigo para siempre de momentos tan especiales y mágicos que no olvidaremos nunca.

Es para nosotros un honor compartiros las fotos más personales y unas palabras, de los protagonistas de esta boda en nuestro hotel con encanto, Acebo de Casa Muria. Siempre les estaremos agradecidos por escogernos para un día tan especial.

¡Mil gracias Rafa e Inma!

“Cada vez que echo la vista atrás recordando cómo fue el día de nuestra boda, la alegría se apodera de mi mente y mi cuerpo. Pocos invitados (solo los imprescindibles), la naturaleza como telón de fondo y la perfecta unión de cariño y atención brindada por Jennifer, José Luís y los demás integrantes de Casa Muria. Imagino que muy pocas personas pueden tener la convicción absoluta de haber tenido la boda de sus sueños. Nosotros somos dos de esas personas”